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LEER LAS ETIQUETAS
Si hay un alérgico en la familia, pronto os convertiréis en grandes expertos en etiquetas y en ingredientes con nombres extraños.
Desde el primer momento haz comprender al niño la importancia de leer las etiquetas, de preguntar sobre la comida, de identificar ciertos alimentos y de aceptar comida únicamente de adultos conocidos y de confianza.
Cada vez que tu hijo se acuerde de leer una etiqueta, preguntar o reconocer un palabra ?alérgica?, prémiale con un beso, un abrazo o algún otro gesto reconocimiento. Él o ella lo agradecerá.
Si tu hijo es aún pequeño para leer, hazlo tú, leyendo en voz alta los ingredientes y pidiéndole que te pare cuando identifique una palabra "alérgica".
Es interesante que desde pequeño sepa identificar qué palabras buscar (leche, lácteos, frutos secos, huevo, alergia). Para ello, podéis hacer juntos un catálogo visual recortando fotos o ilustraciones de revistas viejas y pegándolos a un cuaderno o libreta, o hacer un poster con muchos colores y grandes letras en el que pongáis las palabras "alérgicas". Seguro que encontrais vuestro propio sistema...

Leed siempre la lista de ingredientes en el envase del producto. Es dónde el fabricante debe incluir toda la información al respecto, marcada por la ley.
Una advertencia: la composición y los métodos de fabricación y procesado pueden ser modificadaS por los fabricantes, lo que supone que debes revisar las etiquetas aunque se trate de productos que compras habitualmente.
Por último, ten en cuenta que a veces es imposible leer la lista de ingredientes: productos frescos o no envasados, pan y bollería, etc. Siempre pregunta ante la más mínima duda. Si no confías en la seguridad del producto, evítalo.
UN ALERGENO ES MENOS PELIGROSO SI ES EVIDENTE Y PUEDE EVITARSE; PUEDE LLEGAR A SER MORTAL SI ES INEVITABLE O INESPERADO
  
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