Como en el caso de las otras alergias alimentarias, el tratamiento de la alergia a los frutos secos consiste en una dieta de exclusión de los frutos secos responsables de la reacción. La aparente simplicidad de esta medida se complica por la cantidad de frutos secos que se utilizan como ingredientes en otros alimentos, a veces pequeñas cantidades no declaradas (que se introducen en el alimento por contaminación del equipo de fabricación errores en los empleados o de los suministradores) o en el etiquetado erroneo o poco claro incurre en reacciones en sitios considerados seguros.
La mejor estrategia es la información adecuada a los pacientes alérgicos o sus cuidadores, y en conseguir un etiquetado más claro.
La alergia a los frutos secos se considera una afección importante, generalmente perdura toda la vida y las reacciones pueden ser particularmente graves y a veces con un alto riesgo vital.
Pueden contener frutos secos:
- Aromas naturales
- Caldos preparados y purés.
- Caramelos y golosinas
- Cereales para el desayuno, crakers, muesli
- Dulces: la mayoría puede contener trazas
- Panes de hamburguesas, la mayoría de sésamo
- Salsas
- Chocolates
- Helado, batidos, sorbetes
- Embutidos
- Pastas saladas
También pueden contener:
-
Productos cosméticos, champú, jabón, protectores solares, cremas de manos
-
Algunos medicamentos
-
Comida para mascotas, gatos y perros; comida para peces
FRUTOS SECOS:
Almendra, Anacardo, Avellana, Cacahuete, Castaña, Pistacho, Nuez, Nuez de Brasil, Piñón, Pipa de Girasol, Sésamo, semillas de lino, Bellota, semillas de calabaza, nuez de pecan.
La mayor parte de los frutos secos proceden de árboles que no pertenecen a la familia de las leguminosas, pero los cacahuetes o manís son una excepción ya que crecen bajo tierra, a partir de una planta que es una leguminosa. Por su riqueza en aceite, a la semilla del cacahuete no se la incluye entre las legumbres sino entre los frutos secos.
Desde Histasan os tendremos informados de las novedades que vayan surgiendo con el asesoramiento médico de alergólogos de la Comunidad de Madrid a través de nuestros boletines. Recordando que esta información no ha de substituir nunca a los consejos y recomendaciones de vuestro alergólogo.